Hace unos días me escribió Beatriz al blog. Me pedía mi dirección de correo para enviarme un texto. Me contaba que ella no tenía medios para dar a conocer su historia y me preguntaba si podía usar mi blog para que esa historia, una historia triste, se conociera y, quizá, evitar que le pase a otra persona. Anoche me la contó y hoy la publico, e invito a quien crea que mi blog puede servirle para que otras personas conozcan su historia me pidan el correo electrónico, como hizo Beatriz, a través de este blog.
La historia de Beatriz:
Yo provengo de una familia rota. Mis padres decidieron separarse y, por lo tanto, dejar a sus hijos. Al contrario de lo que haría la mayoría de la gente (digo mayoría, por que somos un porcentaje muy pequeño el que nos quedamos a lucha) yo me quedé. Estudié, trabajé y saqué adelante a mis dos hermanos.
Considero que no he sido ni mala ciudadana, ni mala amiga, ni mala hermana, ni mala hija… he sido, no excelente, pero me he esforzado por cumplir lo socialmente y moralmente correcto. Tan centrada estaba en mi situación que no recuerdo en qué momento me llamó ese espíritu de buscar un “alma gemela”, si tenía todo lo que una mujer quiere consigo a mi edad de 26: un trabajo muy bueno, una situaión académica ideal, una vida si no cómoda, por lo menos no pasaba hambre ni pobrezas.
Fue aquí, en este momento de mi vida, que el mundo me dijo que necesitaba una pareja y sería felíz. Fue en este momento que la cagué -creo que es la palabra mejor bien dicha y argumentada que en mi situación actual empleo-.
Como todos los adultos hacemos cuando no hay tiempo de “buscar pareja” dentro de los status sociales, tomas los de las nuevas tecnologías. Aquí es donde entro a un chat “open mind”. Y aquí descubrí otro mundo. El mundo del chat, de la pornografía, de búsqueda de pareja, de parejas free… que lejos de alejarme me intrigaban y me agradaba pensar que estaba en una nueva etapa de mi vida. No buscaba más que “ver”, sentir nuevas experiencias y, lejos de todo, tratar de convertirme por fin en una adulta.
Los complejos avatars que encajaban con tu identidad, un nick que te pudiera describir, y las herramientas necesarias para que noche tras noche entraras en un mundo paralelo al de “buena chica”.
Salto un día dentro del chat…un nick muy curioso, con un avatar de niño…con un:
-Hola, qué tal? -Y esas palabras son las que describirían la atención puesta en quien no debía.
Día a día, varias veces al día, esas charlas eran búscadas por mí. El chico del avatar de niño era un “hombre” que se sentía solo, que decía buscar amor y que día a día se esforzaba por coincidir conmigo. Dejé de conocer gente, de charlas atractivas y me centré en el niño del avatar que buscaba amor. Se llenó de fantasía todo, se mezcló la realidad y acabaron los deseos en conversaciones de voz, en buscar la manera de verse por cam, y en estar siempre disponibles el uno para el otro.
Es curioso. Sientes que la otra persona te entiende, te hace feeling y que quizás podrías darte esa oportunidad que en tu vida real no te das. Te sientes que ese avatar comprende tu estado y que esta ahí por ti y para ti.
Al final, mi vida real se transformó en, ahora no en el avatar, sino en el Josep que vive del otro lado de él. En todas las historias de amor, de fantasía, de querer tocar, de estar a miles de kilometros y no poder hacerlo. Un día, como cualquier otro, te dice el avatar que tiene una relación. Pero que no la quiere, que es más feliz contigo que con su relación, que no quiere seguir con máscaras. Jope! Qué haces? Llevas un año así… sientes que te llena día a día… y te preguntas si en verdad es así, valoras el día a día al despertarte y al anochecer … lamentablente… Josep sabe decirte, tanto de manera escrita como en voz, que te quiere, que no quiere lo que tiene y que no puede estar sin ti. Catalogas eso como una confesión porque es así.
Es aquí cuando decides que es tu oportunidad del amor. Él no puede venir, pero tú si que puedes ir. Eres joven, puedes comenzar…el amor todo lo puede, el amor no tiene fronteras, juntos haréis una nueva vida. Que pensamiento tan infantil, pero ese, en su momento, fue mi criterio.
Dos años. Bastan esas noches, esos días y esas tardes para decirte que es verdad. Que eres su todo, que deberías darte la oportunidad; y es cuando, al verte imposibilitada de seguir con tu vida -en cierto modo carente del “amor”- decides arriesgarlo todo. Rompes con todo: trabajo, amigos, familiares, hermanos, todo y te lanzas a la aventura de tu “vida”. Te sabes su vida, su día a día, y con la promesa de juntos salir adelante, llegas a un país que no conoces, a una situación que no sabes, y llevas todo lo que has ahorrado por “el amor”. ¿Cuándo empieza una mujer a llenarse con cosas a la que llamamos amor? ¿Cuándo se vuelve “tonta” por creer palabras y melodías de amor? ¿Cuándo comienzas a volverte “tonta” por creer que puede resultar?
No lo sé. ¿Un ejemplar con posgrado, con una vida moral intachable, con experiencia profesional invaluable es capaz de caer en ésto? No lo sé.
Al final, después de muchos ires y venires, viaje para conocerle. Creo que llevaba toda una vida sabiendo de esa sonrisa, de esos ojos, de esas manos. Fantasías soñadas evaporándose con una realidad que en ese momento consideré lo mas maravilloso del mundo, cuando no me imaginaba que iba a ser el principio de mi fin.
Duramos un año así. Ires, Venires, Placer, Fantasía, Camaradería… yo creyendo que no tenía ni un céntimo y pronto iba a estar conmigo para luchar conmigo y conseguir juntos labrar nuestro futuro… hasta que las preguntas se hicieron interminables, los tiempos cada vez más pequeños, las distancias interminables…o creo que seguía siendo igual, pero yo no me sentía llena, quería eso que había prometido. Mis recursos se agotaban y el ir y venir parecía no terminar jamás.
No alargaré la historia, no me apetece recordar algo que me lastimó como un pájaro cuando le arrancan sus plumas y se van con ellas la raíz para no volver a crecer…
Josep no era pobre, Josep no iba a dejar nunca su vida por que era cómoda, y Josep jamás haría nada por mí más que darme unos polvetes y era tan interminable la historia, que al final acabé como tenía que acabar: sin recursos, en un país que no conozco y mi avatar de niño que buscaba amor… dejándome con un bebe concebido.
Nunca voy a olvidar la expresión cuando se lo dije. Su mujer, con la que seguía viviendo y estando con ella en todos los sentidos, estaba enterada de todo. Recuerdo que me dijo: “Es tu problema, no el mío, me llevo a mi mujer a la montaña a que se le pase el estrés y vuelva a creer que la quiero”. Recuerdo que ella me buscó, creo que para cerciorarse de que no iba a tener al hijo, y cerciorarse de que yo me enterase de que habían sido muchas las mujeres, no solo yo, las engañadas del mismo modo, pero que él nunca la dejaría porque amaba su negocio, amaba su vida y nunca iba a tener nada parecido en ningun otro lugar.
Pues sí, perdí al bebé. Me llamó para decirme de todo menos bonita y que había sido una estúpida; que así como él continuaba con su vida, que yo continuará la mía…¿?
Por esas fechas baje 10 kilos de peso, me enteré de que era conocido donde vivía como una persona respetable, y que sus padres eran personas igual de respetables. Nunca iban a dudar de él, y su mujer atesora eso como “experiencias de un adicto al sexo”. Jajaja…
Se me había olvidado decir mi edad; cuando lo conocí 26…y él, 42. Yo era virgen. Ahora ya cumpliré este año los 30. Él es un catalán, viviendo en una población pequeña..Valls…hijo de payeses. Había sido cantante, entrenador de fútbol y tenía dos fruterías (o sea, que no pasaba hambre, como decía). Y todo el mundo lo ve a él y su mujer como una pareja normal, y ella acepta estas situaciones porque lo quiere, solo que es un adicto a hacer esto… ¡Dios mio! O sea que encima de todo, consentido!
Afortunadamente, existe el Ministerio de Igualdad, existe gente ayudando a personas que se hacen adictas al amor de gente así, convencidas (y creo que un poquito lo estoy todavía) de que las quieren. Pero la violencia emocional, si no convives con el agresor, no es castigada, solo tienes que pasar palabra;
Él podrá seguir enamorando por internet, podrá seguir buscando chicas y encontrando otra más, quizás mas pequeña que yo, o quizás una casada, o quizás que sé yo, es muy doloroso escribirlo. Este tipo de personas están libres para seguir haciendo esto.
¿Soy una víctima más? no lo sé. Lo llamaron de diversas formas, y aún estoy viviendo un tratamiento largo, por que aposté mucho, sin obtener nada y con una muerte aún en mi cabeza.
He leído, visto… y trato de ir a charlas sobre cómo afrontar éste tipo de situaciones. Muchísima gente llega, pero la violencia emocional, repito, es muy dificil de demostrar. Te logra convencer y eso no se castiga. O sea, no entiendo. Si fuera dinero lo que yo perdiera, le dirían embaucador, pero como es una persona, no se puede catalogar como embauque.
Me siento muy mal por mi situación y trato de explicar cómo fue. Pero mucha gente me dice o me llama Tonta. Quizás sí lo fui. Quizás ahora mismo otra esté siendo el enganche de éste señor, si se le puede llamar así. En internet no se encuentra el amor, todo es márqueting. Ahora mismo, estoy intentando recuperar mi vida… con tanta discriminación que hay hacia mi país, hacia mi persona, pero lo estoy intentando.
A veces la paso mal, a veces no tengo ni qué cómer, pero lo estoy intentando. Quiero afrontar que fui timada por un tío que no es feliz, pero es feliz haciendo daño a los demás.
Elena, edítala como quieras, yo solo quiero que tengan mas precaución la chicas que, como yo, sedientas de encontrar a la pareja perfecta, lo caguen todo. Aunque es una experiencia más, creo.
L’ amore non si descrive, non si spiega… l’amore si vive e basta!
“Si uno se mantiene fiel amante de lo que realmente vale la pena amar, y no un residuo insignificante del amor y las cosas indignas y sin sentido; obtendrá más felicidad y crecerá más fuerte”. Vincent Van Gogh
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Muchas veces sufrimos violencia de género y no hay voces que nos ayuden. O simplemente dicen “olvídalo” . Intento, por lo menos, ayudar a que otra persona no caiga en las redes en este tipo de gente tan mentirosa, tan envolvente, tan incorrecta… Gracias por exponer en su blog mi historia.
Beatriz León Ramírez