Elena Valenciano

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Es democracia y no armas lo que necesita Siria

11 junio, 2013 · General

De Siria, lo único que podemos contar son las víctimas. La oposición sigue igual o más dividida que al inicio del conflicto civil. El régimen autoritario está empalado, tan rígido y sanguinario como al principio. Las potencias internacionales han desplegado su tablero de juego sobre las cabezas de la población civil, de Siria, del Líbano… De momento, desde las Naciones Unidas se pide que se amplíe la ayuda a quienes sufren este conflicto. Uno más. Otro más, que corre el riego de eternizarse, acabando con el presente y el futuro de miles de personas durante décadas.

La Unión Europea, y el gobierno de España también, por cierto, se debaten entre levantar las limitaciones de entrega de armas a la oposición. ¿Debe ser eso lo que preocupe a Europa? No, está claro que no. Europa debe ayudar a las víctimas y a los desplazados, pero además jugar fuerte.

Europa ha de preguntar a Rusia, entre otros, si está del lado de la democracia o no. Porque es democracia y no armas lo que Siria necesita.

Quienes piensan que las armas que se den a la oposición siria puedan terminar en manos de Al Qaeda pueden acertar o no. Las armas que algunas potencias están enviando a Asad para reforzarlo, con toda seguridad, están sirviendo para que aniquile a su propio pueblo.

Pero ese no es mi debate. A mí me preocupan las mujeres, los hombres, los niños y las niñas. Un pueblo entero. Ni puede ser ese el dilema de Europa. La propuesta de Europa debe ser la democracia: proponerla, defenderla, exigirla. Y si la señora Ashton sigue todavía más ausente que Rajoy, que vayan a Damasco el Presidente de la Comisión Europea o el del Consejo Europeo. Que vaya alguien  a decirle a Al Assad, en nombre de 500 millones de europeos que se vaya y que deje de matar. Ya.

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Bon voyage, maître, à tout a l’heure.

23 mayo, 2013 · General

Ha muerto Georges Moustaki, Le Metèque

El cantautor de mis 17 años (una mujer, una niña),  el autor de un Mediterráneo tan bello como el de Serrat, el de Bahía de San Salvador, el de la cara de judío errante y de la soledad compañera,  se ha ido en una barcaza griega rodeado de música y de mujeres que tienen  voces de todo el mundo, latino, caribeño, meridional,  africano y oriental y parece que no piensa volver.

Yo  cantaba todas sus canciones antes de conocerle en el año 82, cuando tuve la fortuna de acompañarle durante su estancia en Madrid para apoyar  la campaña de Felipe González.

Divertido, inteligente, fumador, extrovertido, mestizo de todo, seductor irresistible, y ojos claros de hijo de la eterna Alejandría.

Era tal y como lo había soñado. Moustaki era como sus canciones.

Bon voyage, maître, à tout a l’heure.

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Cómo cepillar el pelo…

27 abril, 2013 · General

Ella sabía cómo desenredar el pelo sin dar tirones y cómo perfumar los armarios de la ropa con azahar y menta.

Sabía contar cuentos preciosos en los que nunca pasaba nada malo. Hacía los lazos para la cola de caballo o los del delantal con tanta gracia que parecían mariposas. Y no digamos las bronchas de jazmines, en verano, para rodear el cuello o servir de broche. Se hacían por la tarde, con el jazmín aún cerrado y, por la noche, al abrirse la flor, el perfume era de ensueño.

Hasta pasados los 75, adornaba los jarrones de flores todos los días -bajaba a cortarlas por las mañanas- y se pasaba horas dando armonía y color a la casa, “no hay que apretujar las flores, tiene que haber aire entre una y otra” decía.

Me enseñó muchas cosas…A combinar los colores y las telas, a buscar la luz y el aire, a vestirme de rosas y malvas. Y a aclararme la melena con un poco de vinagre para que el pelo quede brillante. “Lo más importante es llevar el pelo limpio”, decía mi abuela.

Todo belleza y buen gusto a su alrededor. El té con colador de plata para los posos, el calentador de cobre, en invierno, para quitarle la humedad a las sábanas, el moussel de Legrain para el baño y las toallas esponjosas. Los ábanicos y el paipai, y los sombreros de paja y los chales y pañuelos de colores suaves. Las postales que recibía de cualquier parte del mundo y el recuerdo de Francia siempre vivo. Sus hermanos estuvieron en el desembarco de Normandía y decía que, ni siquiera allí, fueron capaces de tomarse la nata de la leche -que a mi siempre me daba asco-.

Me defendía ante cualquier situación y ante cualquiera. Era mi escudo protector. Antes de ir a dormir la siesta, se fumaba un largo cigarrillo de mentol y me dejaba a mi fumarme uno, en secreto. Charlábamos de nuestras cosas, jugábamos a las cartas, o me contaba historias de mayores…

Lecturas de verano, Zola, Tolstoi, Proust, la poesía, la ropa de tenis que sólo podía ser blanca y el agua de limón.

Inteligencia, ternura y elegancia. Esa era la abuela Elena. Siempre que veo algo bonito pienso: “cómo le gustaría esto a la abuela”. Y procuro recrear sus ojos azules, y su corazón grande y lleno de bellos colores.

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La pobreza en España tiene cara de niñ@

14 abril, 2013 · General

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Nadie hablará de nosotras…

12 abril, 2013 · General

Desde hace años y hasta hoy mismo, -como se puede apreciar en la foto que acompaña este post, tomada hace pocos días-, grupos de fanáticos se concentran ante las puertas de las clínicas que – además de otras especialidades- practican legalmente las interrupciones voluntarias de embarazo.

Estos grupos  insultan y coaccionan a las mujeres que entran y salen de la clínica llegando a bloquearles el paso. Exhiben fotos de falsos fetos y utilizan la violencia verbal contra todas ellas, violan su intimidad de tal manera que muchas no se atreven a entrar o salir de la clínica. Con frecuencia, estos integristas,  llevan cámaras para filmar a las mujeres y a l@s profesionales sin que nadie lo impida seriamente.

Son crueles escraches como una casa y suceden desde hace años pero como es contra las mujeres que abortan y l@s profesionales que las ayudan, nadie habla de ello. Ya lo dijo Díaz Yanes en su espléndida película: nadie hablará de nosotras….

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El inicio de la primavera

7 abril, 2013 · General

En Altea, los almendros florecen en febrero o incluso a finales de enero. Es el primer aviso de que el invierno se acabará algún día, pero sólo siento que ya está aquí la primavera cuando empieza a brotar, verde chillona, la Parthenocissus quinquefolia, la parra virgen. Ella crece ahora pegadita a la piedra hasta forrar la casa con sus hojas refrescantes que se convierten así en una capa aislante del sol y del calor para el verano.

La parra tiene unas ventositas llamadas cercillos que le permiten  trepar y trepar hasta llegar al cielo siempre que tenga piedra en la que apoyarse. La semana pasada empezaron a salir las yemas de las hojas verdes y, hoy, ya he disfrutado de las primeras hojitas tiernas.

Empieza la primavera en los muros de la casa y, aunque no vivimos buenos tiempos, siempre será mejor que sea primavera.

A veces sueño que mi parra crece y crece tanto que ya no me deja salir de casa. Que ya no saldré nunca. Como en una pirámide de verde fresco y de olor a mar. Y me quedo dentro con los libros y l@s niñ@s haciendo pizzas y bizcochos. Sin pensar en el tiempo. Abrazados nosotros y la parra protegiendo  nuestra felicidad.

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El abrazo

9 marzo, 2013 · General

Nací en septiembre a la vera del mar. Cuando pude salir del útero materno, ese lugar al que tantas veces querríamos volver, mi madre se durmió y mi padre, médico, se encargó del lavado y la aspiración necesaria, el cordón umbilical…Cuando por fin fui una bebé limpita y fuera del peligro que siempre tiene arrancar a la vida, mi padre recorrió manos, pies, orejas, cabeza, con el tacto experto de los buenos doctores. Entonces, comprobó horrorizado que, bajo mis párpados todavía cerrados,  no había globo ocular.

Mi madre seguía dormida. El efecto del dolor que produjo en mi padre tener en sus brazos a su primera hija, nacida sin ojos, le hizo actuar de forma irracional – o puede que no-, y empujado por el pánico, me envolvió en una toquilla blanca y me llevó a la playa con él para poder llorar. Allí, frente al mar, con la luz del sol, vio que aún quedaban pequeños rastros de sangre seca entre la poca pelusilla de mi cabeza y se metió conmigo en el agua azul para acabar de limpiarme. Era septiembre pero en Altea el mar seguía cálido.

Mi padre, sabiendo que no corría ningún peligro, sumergió unos segundos mi cabecita bajo el agua y frotó así suavemente mi cabeza. Y en ese instante mínimo de tiempo debió ocurrir el milagro, la magia o lo que fuera. Cuando papá volvió a subir mi mini cabeza de debajo del agua, salí con los ojos abiertos. Con mis ojos! Limpios, dice él, y claros.

¿Quiso el mar compensar al hombre más bueno del mundo por todo el bien que había hecho a lo lardo de su vida? Seguramente sí. Y también por eso yo siempre digo que mis ojos no son míos, que me los pusieron entre mi padre y el mar en una intervención de urgencia nada más nacer.

Desde entonces y hasta este mismo minuto en que lo estoy viendo, cuando miro el mar, me siento siempre dentro de su abrazo. Rodeada de su caricia.

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Altea, mi regalo

23 diciembre, 2012 · General

Esta es una Navidad en la que hacer votos de felicidad suena casi frívolo. Pero no quiero dejar de desear, a tanta gente amiga y compañera, unos días mejores.

Altea en Navidad, es un regalo. Mi regalo y mi recuerdo con todo cariño. Gracias por estar ahí y besos a tod@s.

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Pregunta oral al Ministro G.Margallo sobre el estatus de Palestina en la ONU

28 noviembre, 2012 · Derechos humanos, General, Política, Unión Europea

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Recortar en la lucha contra la violencia de género es recortar en vidas

25 noviembre, 2012 · Igualdad, Política

En materia de igualdad, si no consolidamos los logros, reforzamos las herramientas y mantenemos la guardia bien alta, el retroceso está asegurado.

Los hachazos del Gobierno del PP a la educación y a la sanidad públicas, la desaparición de las políticas activas de empleo y de los planes para fomentar las escuelas infantiles, la reforma laboral o la derogación encubierta de la ley de dependencia… afectan sobre todo a las mujeres, que son quienes en su inmensa mayoría se ocupan del cuidado familiar y soportan mayor precariedad laboral.

Pero si hay un capítulo donde la situación es de máxima gravedad es en la lucha contra la violencia de género, donde los recortes del Gobierno de Rajoy han encendido todas las alarmas de las organizaciones de mujeres, que ven con mucha preocupación que los Presupuestos Generales del Estado para 2013 reduzcan un 27% la partida destinada a la prevención integral contra la violencia de género. En el caso concreto de la Renta Activa de Inserción, que es con diferencia el recurso de apoyo económico más utilizado por las mujeres víctimas de violencia (25.512 en 2010), ha sufrido una reducción del 70%.

Este hachazo presupuestario supone el desmantelamiento progresivo de la red de apoyo social, la reducción y deterioro en atención psicológica, en el sostenimiento de los centros de acogida, en los dispositivos telemáticos, en los planes personalizados de inserción laboral, en la formación de los profesionales que las atienden… Las ONGs especializadas en la materia están viendo también cómo las ayudas para el mantenimiento de sus servicios disminuyen o incluso desaparecen.

La insensibilidad de este gobierno le ha llevado a suprimir la partida destinada a las campañas de concienciación social por considerarlas un gasto no prioritario. Este error muestra no sólo esa manifiesta insensibilidad, sino también, y lo que es peor, su desconocimiento. Parecen ignorar que la principal estrategia para concienciar a la sociedad, para dar pautas de comportamiento para proteger a las mujeres víctimas, para que éstas se sientan respaldadas a la hora de poner una denuncia y demandar apoyo para salir de la violencia… es la sensibilización y la prevención.

Al quitar el foco, el problema se tapa, pero no desaparece, sino que se agrava. Y eso es lo que está pasando en nuestro país, que el asesinato de una mujer está dejando de tener el efecto de alarma que debería seguir provocando. Hoy, vemos con satisfacción que la sociedad es capaz de movilizarse cuando una persona acaba con su vida porque va a ser desahuciada, pero asistimos al asesinato de una mujer casi cada semana sin echarnos a la calle para exigir el fin inmediato de este drama.

Con la grave crisis económica que está afectando descarnadamente a muchas familias, la visibilidad de esa violencia es mucho menor. Las mujeres no tienen recursos económicos para dar el paso ni se sienten respaldadas por el Estado para tomar esa decisión de emprender una vida autónoma y en libertad, incrementándose el riesgo para estas mujeres, para sus hijos e hijas.

La última ‘zancadilla’ que le ha puesto este gobierno a las mujeres víctimas de malos tratos ha sido la implantación de tasas judiciales. Cuando entre en vigor esta medida, solo podrán defenderse y poner fin a su relación con el agresor las que tengan dinero para hacerlo. Las que no tengan recursos, no podrán divorciarse, ni pedir que se reparta los bienes del matrimonio, ni demandar una pensión compensatoria, ni reclamar la custodia de sus hijos, ni el uso del domicilio familiar… No podrán romper definitivamente con el hombre que la maltrata

Cuando una mujer decide dar el primer paso necesitan sentirse acompañada socialmente y tener la certeza de que tiene a su disposición soportes suficientes. Ésa es una responsabilidad del gobierno, pero este gobierno ha renunciado a liderar un mensaje claro y contundente de rechazo frontal a la acción violenta y a quienes la ejercen, tal y como sería necesario.

El problema esencial es que esos recortes limitarán gravemente las opciones reales de las mujeres para salir de la violencia. Un sistema insuficiente es ineficaz. Si no hay una intervención decidida a favor de la prevención y la sensibilización, este patrón de violencia contra las mujeres continuará repitiéndose en las generaciones futuras. Es una cuestión de perseverancia, protección y reparación del daño, porque el recorte en lucha contra violencia de género es un recorte en libertad, en seguridad y también en vidas.

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