Dicen los marineros que las que llegan a Altea vienen desde Egipto.
Recuerdo todos los veranos de mi infancia cuando, al levantarse mis padres de su larga siesta, subíamos a la torre –en la que tienen su dormitorio- y veíamos a las golondrinas entrar en sus nidos del tejado. Me impresionaba mucho pensar que esas golondrinas eran las mismas del verano anterior que iban y venían buscando el calor del eterno mediterráneo. Pero, entonces, no tenía conciencia del tiempo y no sabía que las golondrinas morían y que eran otras las que retornaban año tras año.
Hoy han vuelto a casa las golondrinas. Ayer ví las primeras, muy pocas, pero supe que vendrían todas. Ahora, revolotean entorno a la casa buscando sus antiguos nidos o un lugar adecuado para construirlos. Están aquí y yo sé que nos acompañarán hasta mediados de septiembre. Pero ahora, además de la alegría del reencuentro, significan también la certeza del tiempo que se escapa aún más veloz que su vuelo.
Cantan y bailan sobre nuestras cabezas, nos saludan. ¡Hay algunas muy pequeñas!
Les hirondelles sont revenues y, sin querer, me recuerdan que han pasado muchos años desde que subía emocionada a la torre para verlas. De todas formas, me encanta tenerlas en casa.


Hay 4 comentarios desde la publicación del post ↓
1 Julia // May 25, 2008 at 3:12 pm
Qué belleza leer esto en un blog político.
Ay, qué refrescante.
Un abrazo cálido desde Costa Rica.
2 Emocionada // May 26, 2008 at 2:36 pm
La épica, la ética y la estética de La Mujer Socialista, ¿hace falta añadir más?. Mujer brava y tierna, guerrera y poetisa. Guerrera de la Paz, aparente, sólo aparente contradicción que sólo nosotras podemos entender.
Golondrinas hembras que incuban amorosamente sus huevos, Antorchas Vivas de los Guerreros de la Paz que abren el camino hacia la luz a una Nueva Vida.
¡Qué hermoso, Elena, qué hermoso!. No, no envidio a los hombres.
3 Lara // May 26, 2008 at 6:49 pm
Tienes razón. La vida pasa más rápida que esas golondrinas que anuncian verano.
A mí me da vértigo. Miro atrás y no sé dónde han ido a parar esos más de treinta años. Pero lo que realmente me da miedo es mirar para adelante.
Tengo proyectos, deseos, sueños… que he ido postergando porque siempre había cosas más importantes que hacer y, ahora, dudo de si lo realmente imporante es lo que he ido posponiendo.
Quiero tener una hija y no encuentro el momento. Quiero comprarme una casa y voy renovando el contrato de alquiler. Paso muchos días sin ver a mi familia y sé que llegará el día en el que quiera hablar con mi padre y ya sea imposible.
4 josé luis // May 27, 2008 at 2:31 pm
Es difícil encontrar a políticas como tú -y políticos. No digo que los demás no tienen su sensibilidad, pero parece que da más caché hacerse los duros.
Yo creo que al revés, que tu poesía es una muestra de fortaleza.
Me alegro que tú, como las golondrinas, hayas vuelto a España. Aunque, a diferencia de ellas, te quedarás muchos años, por el bien de la política y de la sociedad española.
Te queremos y queremos que sigas mirando por nosotros más allá de nuestras fronteras. Tú sabes bien lo que se cuece por ahí, no como la mayoría de tus compañeros del Congreso, para los que no hay vida más allá de los Pirinéos.
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