Mientras subíamos, en el coche, por el escarpado camino del monte “contador” (tiene un paso tan estrecho que dicen que recibe ese nombre porque por allí se contaban las cabezas de ganado), sonaba Callas y su irrepetible Casta Diva.
Iba a ser un momento muy especial. El campo estaba muy amarillo por la genista y húmedo de todas las lluvias de la primera primavera. Las dos perras corrían detrás, locas por el rastro de algún ratón o el olor de los jabalíes que salen de noche. Habíamos parado en casa de Fina y llevábamos el coche lleno de embutidos, longanizas, aceite y cocas de almendra -por eso también andaban nerviosas las perras-. El crescendo de Callas llenaba todo el silencio del monte, probando que no hay mejor instrumento de música en el mundo que la mejor voz humana. Las rocas de la montaña parecían de charol entre el agua caída y el sol peleón, que también quería mirar. Música y silencio, naturaleza en ebullición, tiempo de serenidad y distancia de lo pequeño.
Ya llegábamos al final de la subida, nos detuvimos en la cúspide del camino, en un cruce de senderos llenos de pequeños carteles que señalan varias direcciones y, entonces, tras el valle, surge la impresionante barrera azul del Mediterráneo… Callas, de nuevo, desgarrada y orgullosa. Mezcla perfecta de muchas bellezas que quedan ya, para siempre, grabadas en mi memoria junto a la mano entrelazada de mi buen y cálido amor.
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Que descripción Elena!! No ayuda en absoluto a superar el síndrome postvacacional
Querida Elena:
Que texto tan bonito. Tan poético y tan bien escrito. Una maravilla.
Miles de besos
Cada día me gusta más éste blog político y personal que rezuma cercanía y socialismo afectivo. Un fuerte abrazo, Elena.
Es una buena descripción de un paisaje que no es la primera vez que lo “ves” ,pero que destila cercanía en un ambiente que te enamora por lo cotidiano de los productos de tu tierra ,que se engrandece por la belleza de la música de la “Callas “y por lo que te rodea .Cuando entro en internet siempre tengo curiosidad por lo que escribes.Un saludo por tener este “BLOG” tan distinto y ameno
Simplemente precioso
¡Qué bonito! ¡Que hambre me ha dado! Las longanizas me han teletransportado a un viaje a la sierra de Granada con mis padres y hermanos. Un recuerdo grabado para siempre. A ver si me escapo con mi familia.
Que bello es poder describir esas sensaciones de forma tan tierna, tan franca y tan perfectamente expresadas.
Amo el paisaje que ves, deseo la comida que describes, me encantan tus perras y envidio a quien esté al otro lado de esa mano…
Tiene razón Albert. Dan ganas de salir corriendo otra vez de Madrid en dirección a cualquier parte…cuánto cundes Valenciano
Tras el paréntesis vacacional, qué mejor manera de tomar contacto con la realidad que este post tan bello con el que nos regalas, Elena.
Está bien introducir una nota de emoción en esta vida tan alocada que llevamos todos. Creo que la vida política, tú eres una buena representante de ella, adolece de la emoción y el sosiego necesario. Los que te seguimos en tu blog sabemos como eres, pero intentemos que este tipo de post no sean una excepción dentro de los blog de los políticos.
Un abrazo.
Un post emocionante……..te felicito!!! La gran voz de esta gran mujer será irrepetible! Por cierto ya no sabemos nada de tí… te quedas en nuestras Cortes o te vas al Parlamento Europeo?? Un joven saludo socialista!!
Gracias por compartir esos momentos que siento como casi míos. Te adivino empapándote de música, luz, aromas y sabores disfrutando del cariño de Fina,de la curiosidad sana de Jana e India y de la sensibilidad de ese hombre tan especial que te acompaña en el camino. Momentos que, a pesar de ser tan familiares, son refrescantes y cálidos a la vez. . Flashes que nos hacen recordar lo privilegiadas que somos.
Ante tan bello relato, aderezado con el no menos bello canto de la Callas, es mejor callar y disfrutar.
Espero que tengas una buena semana!