Cuando Vicente -el marinero- y Teresa se casaron, eran ya los dos mayorcitos. El acababa de saltar al 60 y ella tenía 42. Vicente había sido el hombre más guapo del pueblo -aún lo era- pero nunca se había enamorado, hasta que conoció a Teresa, cuando ella volvió de México a Altea, el pueblo de sus padres. Allí estaba Vicente, como si la hubiera estado esperando toda la vida. Vivieron un año de amor alegre y profundo pero, en el parto de su hijo, Teresa murió a causa de una grave diabetes. Desde ese momento, Vicente hizo del cuidado de Pedro un homenaje cotidiano a Teresa.
Pedro se crió entre redes, cabos y cajones de pescado. Caldo de bogavante, sardinas y chipirones en lugar de biberones y purés; caracolas y esponjas marinas en su cuna de mimbre, en la cubierta del “Albatalía”, en lugar de peluches; cantos de marineros en vez de nanas; noches de luna y aguardiente para velar su sueño. Los domingos, Vicente frotaba y lavaba a su hijo con jabón de almendras dulces y le peinaba con agua de romero. Pedro era un niño reluciente, de pelo oscuro y ojos azul intenso. Aprendió a caminar en el barco saltando por encima de cabos, cables, anzuelos y redes. Siempre rodeado de hombres rudos y buenos, pasó por los brazos de todos los marineros del puerto, y jamás echó de menos la voz de su madre aunque, las noches de luna, al mirarla, veía a Teresa.
Pronto, Pedro se convirtió en el patrón del “Albatalía”. El padre, ya mayor, se quedaba en el espigón esperando a su hijo y las historias de la pesca y los caprichos de la mar. Un atardecer, cuando tocaban dos días de descanso, Vicente no fue al puerto. Pedro supo, entonces, que se había quedado solo. Pero su padre le había preparado para eso…
Ninguna de las chicas que lo intentaron consiguieron enamorar a Pedro. El quería navegar, lejos, muy lejos, y atarse sólo al mar. Eso me dijo la última vez que le ví, soltando amarras en el puerto de Altea. Jamás volvió. Este verano, viajé a Copenhague con mi hijo pequeño. Paseábamos por el viejo canal, antiguo barrio chino de los marineros, ahora lleno de cafetines y restaurantes encantadores, terrazas y barcos preciosos. Un velero muy grande, todo de madera, impecable y marinero, entraba en ese momento por la bocana. Todo el mundo observaba la maniobra. Al timón, el patrón guapo y maduro. Un nombre en el casco del barco: “Albatalía”. Un segundo de emoción. Un grito desde el puente de mando: “ ¡Malenaaaaa!” 25 años después, su voz sonó potente, cálida y familiar. Al abrazarle pude oler a almendras dulces y a romero.


Vaya cursilada de relato. Espero que no tengas en mente ningún premio.
¡Qué bello relato!
Salud y República
Gracias, Elena, por poner una nota de emoción en esta apacible tarde de domingo.
Me ha gustado. El relato…y que se haya atrevido a publicarlo. No todo el mundo se atreve a hacerlo, no crea, por bello que sea el relato que pueda escribir.
!Bonito relato! Ahora me voy a inspirar y voy a escribir uno también.Me ha gustado el cocktail
de los cuarenta y sesenta.
Un cordial saludo.//
Hay veces que no hay palabras para describir las emociones… Gracias por encontrarlas y compatirlas con nosotros.
Es un relato precioso!!
Saludos!!
!Bonito relato! Ahora me voy a inspirar y voy a escribir uno también.Me ha gustado el cocktail
de los cuarenta y sesenta.
Un cordial saludo.//
Siempre nos quedarà Albatalìa…
Qué bonito!!!
Está muy bien no escribir siempre de política y sucedáneos: aunque no lo parezca, hay vida ahí fuera. (aunque cueste encontrarla…, o descubrirla).
Un beso grande y a ver cuándo nos vemos.
Elena me ha encantado!!!!
Sigue demostrando lo que vales, el otro día te vi en 59 sg, estuviste genial!!!
Un beso
Querida Elena:
¡Que relato tan bonito y lleno de sensibilidad!
Gracias por compartirlo.
Un abrazo muy especial,
Hola Elena : suelo seguirte por los medios a los que puedo …
el pepe y el papa no,no,no,són inmaculados y predicán lo que no,no,no, practicán .
estamos en el camino, y los palos en las ruedas tienen yá pues quienes amenazán es por creer que sullo es y demostrado está que españa es de todos.
y 85%de catolicos por guevos .
no se la quedará el papa ni cón las amenazas a ZAPATERO . TE DIGO ¿SÓN TODOS CATOLICOS LOS MILITARES? NO,NO,NO, PUES A QUE ESÉ MODO DE EL ,CLERO .
ESPAÑA SIGUÉN O INTENTAN SEGUIR CÓN LAS MAÑAS,EUROPA NO DEBE PERMITIR TÁL BARVARIE DEL PENSAMIENTO ÚNICO,FIJATÉ EN EL FUTBOL,DE TODA NACIONALIDAD, HAY EL NEGOCIO .NO,NO,NO,TIENE EXCRÚPULOS. SE LE ROMPIA A RAJOY SU ESPAÑA, Y EL NEGOCIO QUE HIZO LA CÓNFERÉNCIA EPISCOPAL .CON LAS SEMANAS QUE DE,SANTES ,NADA TENIAN PUES DIOS ,NO PODIA SER TÁN CRUEL ,QUE ,SÓLO LES PROTEGIA Y AL RESTÓ NADA TENIA .VÁN EL EL MISMO CAMINO .Y CÓN CAMINO LO ,BOLVIERÓN A INTENTAR.