Elena Valenciano

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El Cañaveral

6 noviembre, 2009 · Hay 15 comentarios · General

cañaveral 3Tendríamos 8 y 9 años cuando un verano, en Altea ,(aquellos veranos que duraban tres meses, tanto que, al final, apetecía ya volver a Madrid) mi hermana y yo escuchamos decir -alborozadas- a las chicas que trabajaban en casa que irían esa noche a una “sala de fiestas”.

Nosotras no teníamos ni idea de qué era aquello de una “sala de fiestas”, pero sí vimos que Ana y las dos Isabeles -con quiénes pasábamos gran parte del día- estaban contentas y hacían planes para ir a bailar con sus amigos.

Imagino que Altea al final de los 60 debía ser un sitio bastante aburrido para unas chicas jóvenes que, aunque entonces yo creía que “veraneaban” con la familia, en realidad, estaban trabajando lejos de sus casas. Total que “El Cañaveral” se convirtió en acontecimiento del verano.

Después de darnos la cena y acostarnos, las chicas se ponían guapísimas, sonaba la bocina de un coche desde la carretera y salían, dejando olor a jazmín y a maderas de oriente, hacia una noche de bailes y amores.

Mi hermana Marta era entonces muy pequeña pero, creo recordar, que Paloma y yo f uimos alguna tarde a ver la sala de fiestas cuando todavía estaba vacía. Tenía una modesta barra de obra, mesitas y sillas de paja y madera, todo muy ligero, cero lujo. En el centro una pequeña pista redonda de cemento liso era lo “nunca visto”. El conjunto, por supuesto, al aire libre y a escasos metros de la playa. La orquesta (no era discoteca, por eso la amenizaba una orquesta en vivo y no vinilos) debía situarse en el alto escenario, que podía verse a escasos pasos de la pista.

Al evocarlo, ahora, me parece un lugar delicioso. A veces, por la noche, tras la cena y en la terraza que da al mar, podía escucharse la música de los bailes. Y ya desde la cama también oíamos, aunque lejana, la melodía de las canciones de moda y las “eternas”que, a esa hora, se habían vuelto más románticas.

En esos momentos, yo solo quería ser mayor y guapa y que me llevaran a bailar (así se decía: las chicas no “iban” a bailar, las “llevaban”).

“El Cañaveral” duró bastantes años, tanto que nos dio tiempo a cumplir 13 ó 14 y a  ir alguna vez  nosotras también a bailar.

Mucho tiempo después, entendí que el nombre de la sala de fiestas se debía a las cañas que la rodeaban y que, seguramente, ocuparon toda la extensión antes de que se convirtiera en pista de baile.

Ayer pude pasear por el  cañaveral que aún resiste, cerca del río, al lado de casa de mis padres. Esa caña mediterránea preciosa, que soporta, con elegancia, el viento de levante y no necesita mucha agua para extenderse y crecer hacia arriba, tiene hojas alargadas un poco cortantes que sirven para proteger la caña, a la que los habitantes de estos lares le han dado mil usos.

De pequeñas jugábamos dentro del cañaveral al escondite; de adolescentes, descubrímos la piel de otros. Hoy las admiro por que ahí siguen, sobrevivientes de la razzia del ladrillo, vecinas y hermanas de otras cañas, casi iguales, que he reconocido en Marruecos, Egipto, Líbano…

El cañaveral es el rastro de mi infancia mediterránea y de todos los pescadores y marineros que fueron y que bailaron en estas queridas orillas. Sirva de homenaje para otros marineros que hoy sufren a bordo del Alakrana.

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Hay 15 comentarios ↓

  • RGAlmazán

    ¡Qué bello relato! Lleno de añoranza y nostalgia. De pasión y de recuerdos.
    Me ha gustado mucho.

    Salud y República

  • Manuel

    Me has defraudado. Estaba casi seguro que tú próximo tema de debate sería ” que demonios pinta en el PSOE el Sr. Jose María Sala” a la sazón condenado hace años por el caso Filesa. Pero ya veo que hay temas, que cuanto más lejanos mejor. Eres un encanto.

  • Beni

    Elena, se agradecen estas líneas cargadas de emoción en el maremagnun diario de la política.

    Todo mi apoyo también para los marineros del “Alakrana”.

    Saludos.

  • alteano cuarenton

    a pesar de ser de altea no recuerdo el cañaveral aunque era una zona ( la desembocadura del rio) que solia frecuentar con mis amigos.
    en cualquier caso sabes que hay quie quiere que desaparezcan esas cañas . . .
    un saludo.

  • UNO MAS

    A la calidad del relato no haré referencia, para gustos los colores y los sabores…
    … en cuanto a lo que mencionas del Alakrana, es una putada y espero que se solucione cuanto antes el tema. Es una lástima que hoy dia, sigan pasando cosas asi… pero también pienso ( y espero que no se me malinterprete), que el capitan de la tripulación del Alakrana se la jugó al salir de la zona de seguridad para faenar. Espero que responda de ello ante los tribunales cuando se resuelva la cosa, que por otro lado, espero que sea cuanto antes mejor.
    Por otro lado, casi al igual que el amigo Manuel, esperaba un post un poco más… nose… mojate un poco mas
    salud y libertad

  • Paloma

    Y… sí. Aquella “sala de fiestas” al aire libre, rodeada de cañas y naranjos y almendros desapareció. Llegaron con el tiempo los señores del ladrillo, las cadenas hoteleras, el cemento y las discotecas con rayo láser, plástico y matones en la puerta. Y, sin embargo, las cañas resisten en algún rincón aunque las moles construidas en primera línea casi no dejan que la brisa del mar llegue hasta ellas. Son como un símbolo de resistencia que nos recuerda un litoral mediterráneo que algunos se empeñan en destruir. Y también recuerdo cómo alguna tarde mi hermana Elena y yo nos asomábamos a esa sala de fiestas, todavía cerrada a esas horas, imaginando que un día, más mayores, también podríamos bailar por la noche al aire libre, sintiendo el aroma de los naranjos y el olor del mar. Paloma

  • Arturo Relinque

    Y de blanco se ha vestido la paloma.
    para ser todavía más blanca.

    Y vuela ,arrulla y baíla
    entre las olas y las cañas.

    Y al chico enamorado
    le puso los codos en el pecho;
    para que no le apretase tanto.
    !para frenarlo!

    Porque según el sacerdote
    dijo en la homilía,
    “son cosas malas que no se deben
    de hacer todos los días”.

    Un cordial saludo.//

  • Jesus Dosbarrios

    Elena!! yo aun soy joven… y tus recuerdos de la infancia son mis recuerdos actuales, jeejejej, con esto t qiero decir q en mi pueblo se siguen haciendo este tipo d espectaculos para las ferias y fiestas del pueblo……y como tu dices….los mas anticuados (no tienen xk ser mayores) sacan a bailar a las mozas……jejeje lo que tiene vivir en un pueblecín de La Mancha toledana….

  • Emilio Alonso Sarmiento

    Elena, que relato tan sensible. Muy propio de ti.
    “En esos momentos, yo solo quería ser mayor y guapa”. Pues ambas cosas conseguidas plenamente.
    Un fuerte abrazo con todo mi amor,

  • Marta

    La pequeña oía hablar del cañaveral pero nunca supo que misterioso lugar era aquel. A la hora que todo giraba en torno a ese espacio mágico, ella ya dormía. Pero por la mañana, entre nesquick y pan con aceite, descubría sonrisas complices encubriendo las aventuras vividas la noche anterior.

    Lindo homenaje Elena a los marineros del Alakrana. Pero desde aquí, enviemos también un un guiño solidario a los rostros escondidos entre las cañas de los niños somalíes.

  • Oskar

    Hola Elena, hermoso relato, siempre la veo en TVE
    me gusta como defiende sus ideas que también comparto aunque yo las miro desde muy lejos.
    En mi pais ha gobernado una gran mujer la compañera Michelle Bachelet que lamentablemente nos deja porque ha cumplido su período presidencial de 4 años y con cerca de un 80% de popularidad entre los chilenos.
    UN SALUDO FRATERNAL DESDE CHILE

  • Las Palmas

    Te daré, princesa, una alegria a medias. Definitivamente dejaré de votar al PP. Después del nombramiento de D. Alberto Oliat como nuevo director de Televisión Española, menospreciando a casi 5 millones de parados, estoy volviendo a sentir el mismo asco, que desde hace muchos años siento por el PSOE. Hay cosas que no se pueden evitar. Tu relato muy conmovedor.

  • Sonia sin gluten

    Precioso !!
    un beso

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