Me gusta sacar los cestos que guardan las cosas de una Navidad a otra, todo bien envuelto en hojas de periódicos antiguos. Con los años, voy renovando algunos elementos y cambio el tipo de decoración pero siempre quedan, de navidades anteriores, algún papá Noel de fieltro algo arrugado y un poco sucio o los angelotes dorados que inundaron las lámparas hace tres años… Las bolas típicas no me gustan. Prefiero muñecos de renos y bambis blanditos o los hombres de nieve y las campanas rojas, verdes y blancas. Los papánoeles de madera que cuelgan boca abajo son mis favoritos, con sus mofletes sonrojados como si acabaran de bebérselo todo!
También organizo un belén sui géneris, dentro del armarito pequeño del mueble-escritorio holandés. Es perfecto para un improvisado (y tal vez excesivamente confortable) Portal. Cuando elijo las figuritas, voy eliminando algunos brazos y piernas que debieron quebrarse al envolverlos, y selecciono los personajes “enteros” tratando de guardar las proporciones, porque hay de todos los tamaños. Los más grandes, deben estar más cerca… pero no pueden superar la talla de la María y José (a quienes, este año he despojado de un aro dorado que les salía del cuello y no pegaba ni con cola, porque ambos son muy guapos y discretos).
Este año, Javier ha construido un árbol de Navidad en el jardín aprovechando el precioso tronco de un pino que se ha secado y ya no tiene ramas. Le ha clavado unos hierros horizontales y, luego, con los pequeños muñecos de fieltro y jugando con las luces, lo ha transformado en un abeto sin agujas…rústico, más suave y muy bello.
Gracias a los cestos con las cosas de Navidad, he vuelto a tener en mis manos alguno de los muñecos que hicieron Nath y Javichu de pequeños, y figuras que compré en algún viaje (hay de Israel, Egipto, Marruecos, Yemen..). He visto a los Reyes, los pajes y los camellos –tan enormes, que no he podido utilizarlos este año- que íbamos adelantando cada día, acercándolos al niño, cuando era aún tiempo de magia.
Hay muchas cosas en los cestos de Navidad. Cosas, historias, momentos de la infancia de los niños y de la mía, el olor de un tiempo cálido, corteza de árbol, papel de plata para el río, musgo seco y piñas…
Dos “renas” con delantal de cuadritos, de peluche y patas de alambre, están sentadas en el poyete de la chimenea, muy graciosas, parece que están charlando. Siempre llegan a visitarnos en Navidad.


elena en esta navidad encuentres paz y felicidad juntoa a tu familia y amigos y lo mejor para el año 2010 que se cumplan tus sueños un abrazo de tu amigo argentino gerardo rey
Es esa ternura que desprenden tus escritos junto a la mujer fuerte de los debates la que me emociona…creo que el PSOE no sabe el lujo que tiene en sus filas.
Salud feliz para ti y los tuyos !ELENA VALENCIANO ERES LA POLITICA!
Angela
Querida Elena, te deseo feliz navidad, que estos días nos sirvan para disfrutar de la familia y de nuestros amigos y sobre todo que encontremos un poquito de sosiego que falta nos hace.
Para ti y para todos los lectores de este blog os recomiendo un libro entrañable que he leído estos días: Luis García Montero, Mañana no será lo que Dios quiera.
Un abrazo,
Beni
Feliz navidad para ti y los tuyos y que el nuevo año sea para ti un paso más de compromiso con las IDEAS de igualdad , solidaridad y justicia social, que con tanta fuerza defiendes.Un saludo