Elena Valenciano

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El mar de casa

17 agosto, 2011 · Hay 17 comentarios · General

Si no fuera porque no creo en ello, aseguraría que siempre que me doy un baño en la playa frente a la casa de mis abuelos -hoy de mis padres- disfruto de un fenómeno paranormal…

Cuando era pequeña yo no sabía que el mar Mediterráneo es uno solo. La verdad es que fue una sorpresa cuando pude entender lo que representaba el Mediterráneo en un mapa. Hasta entonces estaba convencida de que el mar que bañaba la playa “de casa” era el nuestro. Es (y sobre todo, era entonces) una playa vacía, sólo frecuentada por 3 ó 4 familias de veraneantes todos conocidos. Normal que fuera playa solitaria… cuando todo el mundo buscaba la arena de Benidorm, Jávea o Denia, nosotr@s aprendíamos a caminar en una playa de preciosos cantos rodados. Tal vez por eso mis hermanas y yo primero, y mis hijos después, somos anti-arena invasiva y pegajosa.

Mi infancia es la de mi playa y mi mar… Todo mío, sí. A salvo de monstruos y de curiosos, protegida por mis abuelos, mis padres y prim@s, por las piedras blancas y los pequeños pulpos y las cañas de mi primer amor, igual, igual que Serrat antes de conocerlo.
Nada podía pasarme allí. De adolescentes, esperábamos los días de levante para ir a saltar las olas del mar encabritado acompañadas de los chicos que nos cortejaban. Fingíamos tener miedo de las largas olas para conseguir que ellos -más tímidos y prudentes- nos “ayudaran” a saltar. Pero, en realidad, ¡no estábamos nada asustadas! Era nuestro mar. Él nos protegía y era cómplice de nuestras primeras artes de la seducción.

Hoy he ido a bañarme a la playa de casa. Era pronto, para así evitar el calor y algún móvil indiscreto. Al entrar en el mar, descalza como siempre a pesar de las piedras y de los años, he sentido un abrazo líquido y muchas caricias frescas. He nadado un buen rato deshaciéndome en sus aguas y mi mar me ha sostenido, tumbada en su superficie azul y brillante.
No hemos hablado pero sé que me reconocía y me quería. Igual que yo a él.

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Hay 17 comentarios ↓

  • agustin fdez del castillo suardiaz

    Hola Elena,

    Gracias por compartir tu sensibilidad.

    Ya peino muchas canas pero me pasa que algunos olores de la infancia vuelven reclamando volver a esos currunchos llenos de vida aun haciéndose, cargadas de emocionalidad , inocencia, novedad saltarina, etc. y cada vez que vienen por la calle o donde sea, me digo,
    ¡ qué vá ! esto, va ser respirado desde la madurez que ahora tengo.

    De repente, las emociones parecen quedarse
    ¡ EH no me dejes sola ! sin saber qué hacer, pero las reconduzco hacia una tranquilidad que constata que en realidad, eso que ahora viene reclamando pasados y que parece venir desde dentro, es mi propia limpieza ya aflorando sin etiquetas y solo pidiendo la intensidad de un presente, a ser construido desde esas nuevas y cristalinas sensaciones, reclamando aterrizarlas en lo que habrá delante.

    Eso de delante, siempre es un caos jugando a reequilibrase, pero mi nueva madurez viniendo clara y desde un cuerpo que ahora ya reconozco y que antes, solo eran puñados de trozos de mi mismo sin armar, es lo que precisamente ahora dará sentido al caos.

    Buen día
    Agustin

  • Ramón

    Qué quiere que le diga, yo prefiero la arena robusta que una vez seca se cae del cuerpo sin dejar rastro, y por si fuera poco, caminar sobre ella es un placer, el ejercicio que se da a los pies, nunca los podrá dar los cantos rodados o no, de su playa, así es que por favor, aunque quiera dignificar su playa, esta no tiene comparación con la de las arenas que le he descrito, por otra parte, puede usted tumbarse en ella sobre su talla, en cambio sobre la suya, lo más probable es que sufra un incómodo malestar al tumbarse sobre las piedras, y aunque el mar sea el mismo, el agua cristalina sabemos donde está.

  • ismael

    hola elena ,no es la primera vez que veo en tus comentarios lo apegada que estas al mar ,a mi me pasa igual ,soy de valencia y desde pequeño voy a la playa, y sigo yendo
    De chaval una vez me vi bastante mal, el mar estaba movido y hacia mal tiempo ,no habia nadie en la playa ademas ya de por si era una zona mas solitaria, y alla que fui yo directo al agua, era tal la fuerza de la corriente que me arrastaba hacia adentro y cuando luchaba por salir cada ola me cubria por completo y me sumergia ,no se me olvidara jamas hay el mar me dio una buena leccion ,tanto es asi que desde entonces le cogi respeto cada vez que esta revuelto, pero cuando esta tranquilo aun hoy disfruto como un niño

  • Malena

    Es unan evocacion deliciosa del tandem niñez-mar ..yo tambien la comparto.Me encantan las playas de piedras,de niños levantabamos las piedras de la orilla y cogiamos cangrejitos y pececillos..

  • Mam

    “Era pronto para así evitar el calor y algún móvil indiscreto.”
    Sueño con un mundo en que nadie ni siquiera piense en darle un un boton para sacar una foto, que no tenga sentido sacar fotos a otros porque van en bañador…pensando en frio ¿ no es absolutamente absurdo?
    Y por supuesto ahora tambien sueño con el mar de tu casa
    Un saludo

  • yocono

    Siempre con la manía metaforica de apropiarse de las cosas….esperemos qué no sea estrapolable a todo.El mar como la tierra o el viento no es de nadie.Podría decirme sin metáforas qué somos como un grano de arena en el desierto de desempleados…por ejemplo.

  • marcos

    Elena, supongo que lees los comentarios de tu blog, asi que off topic total, os quiero hacer un reproche sugerencia: Creo qeu el error de comunicacion mas grave de los miles que ha cometido Zapatero ha sido no recordar en cada respuesta, en cada mitin, en cada entrevista, que el Partido Popular gobierna, que el estado es el 30% del gasto y el resto, ayuntamientos y comunidades, donde el PP ejerce sus politicas con resultados frecuentemente nefastos. ¿Por que acepta que le culpen del paro, cuando las competencias están transferidas y donde mas crece es en las comunidades del PP? Espabilad…

  • Carmen

    El caso es que me eres cercana, leerte te separa del gris que envuelve la política y la ceguera de los que estais arriba.

    quería pedirte que leyeras este artículo:
    http://blogs.publico.es/juan-carlos-monedero/2011/08/24/techos-de-gasto-y-rompetechos-ideologicos/

    Me gustaría una opinión sincera. Me gustaría que cada uno de los que formais parte del gobierno recordárais que seguimos aquí, y estamos pagando vuestros errores, por tanto mirar a Europa.

  • Beni

    A la vuelta de mis vacaciones, leo este relajante post. Querida Elena, recarga pilas en tu mar, pues la tarea que tienes por delante estos meses es tremenda. Ánimo que tú puedes.

  • IU

    “Solo sé que nada sé y hasta de eso dudo”
    Bonito relato sobre una mar muy añorada…..

  • jose

    animo, tú sabes como yo que los caminos dificiles como los cantos de tu playa son los que más satisfacción dan cuando conseguimos la meta que nos fijamos, por eso te eanimo a seguir ahi

  • Javier Quintas

    Esta bien echar un vistazo , y descubrir un trocito de vivencia , una emoción , de la persona q, a veces olvidamos, esta detrás de vuestra imagen publica. Un saludo y gracias por compartir esta hermosa playa de tus recuerdos

  • Marta

    Como siempre, de vuelta a la ciudad, I miss it. Un beso y hasta pronto, allí.

  • Bartolomé

    Estimada Sra. Valenciano,

    Muy bonito el pequeño relato, casi visual. Yo, que como usted, soy mediterráneo, de Mallorca, siempre he huído de las playas de arenas que si son hermosas para pasear con quien amas en primavera u otoño, a veces también en invierno, nunca las elijo para darme un chapuzón.

    A mí, me gusta el agua salada, sumergirme en ella, jugar con el mar, nadar, refrescarme, … y para eso, no he encontrado nunca nada como ir a las rocas. Sí, tienes que caminar, llegar, cambiarte haciendo equilibrios, pero disfrutas del azul, de la soledad, de la música acuática en las rocas. Es un regalo de Dios.

    Si a Madrid vos sentìu nostalgìa, llegit, si vos plau, qualsevol poema de’n Bartomeu Rosselló Pòrcel que alleujarà la vostra vita.

    Salut i victoria,

    Bartolomé Valls.

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