Los asesinos de ETA han vuelto a machacar la vida de la buena gente. Hoy han sido los funerales oficiales y las imágenes de los informativos nos han acercado al dolor de otra viuda a destiempo, otra familia destrozada, más y más lágrimas… Dentro de unos días esa familia seguirá llorando y los asesinos no habrán logrado más que aumentar nuestro desprecio, nuestra indignación, nuestra rabia y la determinación de todos para acabar con ellos.
Aquí, en Altea, encimita del mar, rodeada de cariño y alegría infantil, pienso en el hijo de Juan Manuel Piñuel y en lo imposible que debe resultar para su madre contarle por qué no está ya su padre con ellos… ¿¿entienden las madres del entorno etarra de lo que estamos hablando?? Quiero su respuesta, quiero que nos digan qué debemos decir al hijo de Juan Manuel. Exijo su presencia pública para que den la cara ante los niños y niñas huérfanos por la zarpa de ETA.
Porque no hay causa, en un país democrático, que justifique el desconsuelo de ese niño, porque no puedo creer que haya una sola madre del entorno etarra que evoque los ojos de ese niño huérfano sin que se le cierre la garganta. Las convoco para que se manifiesten y expresen su rechazo al asesinato de Juan Manuel, aunque solo sea por ser madres de otros niños que tampoco merecen ese destino.
El hijo de Juan Manuel es como nuestros otros hijos. Como el mío que, ahora, juega con las 4 perras de casa y yo le riño porque está destrozándolo todo con los saltos que pegan y la tierra que levantan con sus pezuñas. Además, a él, a Javichu, le acaban de operar de la muñeca y tiene el brazo en cabestrillo y tengo miedo de que se haga daño.
Pero no para, se ríe de mí y monta aún más lío y gritos y ladridos…
¿Saben las madres del entorno etarra de lo que estoy hablando?
ETA ha vuelto a hablar con el único lenguaje que conoce. Pero los terroristas deben saber -saben- que con bombas y balas no nos entenderemos jamás. El dolor de perder a un compañero, a una persona que trabajaba para protegernos a los demás, a un ser humano… nos hace más fuertes y acrecienta nuestra determinación de luchar por la libertad, la paz y la justicia.
Los familiares de José Manuel Piñuel, los guardias civiles heridos en el atentado, el resto de los compañeros, el pueblo vasco y la sociedad en su conjunto cuentan con nosotros, con nuestro compromiso inquebrantable de acabar con la sinrazón terrorista y llevar a los asesinos al lugar que les corresponde: la cárcel.
Para ello, todas las fuerzas democráticas de este país tenemos que trabajar codo con codo contra ETA, sin fisuras, porque ETA no cabe.
Al drama de sufrir una catástrofe natural y humanitaria se suma el riesgo de vivir bajo una dictadura. Los militares birmanos nos han vuelto a demostrar lo que ya sabíamos: que los regímenes totalitarios y dictatoriales viven de espaldas a las necesidades del pueblo. La corrupción y el ansia de poder están por encima de la vida de los otros.
Sin alimentos, ni agua potable, ni medicinas, con las canalizaciones y alcantarillados destruidos y las masas de agua estancadas… quienes han sobrevivido al ciclón corren el riesgo de morir de cólera, de dengue, de malaria…
Los menores, como siempre, son los más vulnerables. Desnutridos y sin las atenciones adecuadas, una simple diarrea puede ser mortal -según Unicef, un 20% de los niños y niñas menores de 5 años ya tiene diarrea en las zonas más afectadas por el ciclón y los casos de cólera y paludismo se están desarrollando a un ritmo vertiginoso. Sin olvidar que muchos de ellos se han quedado huérfanos.
El régimen birmano habla de 31.938 personas fallecidas y 29.700 desaparecidas. En cambio, la Oficina de Coordinación de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas habla de entre 63.000 y 102.000 muertos, otras 220.000 personas en paradero desconocido, y casi dos millones sin hogar.
No tenemos tiempo. La Comunidad Internacional no puede aceptar más excusas, porque la gente se está muriendo. El Secretario de Naciones Unidas. Ban Ki-Moon, ha recriminado con dureza a la Junta Militar de Birmania; los gobiernos de la Unión Europea se reúnen hoy de urgencia -esperamos también una reacción firme y contundente-.
A la determinación de estos organismos internacionales debe sumarse la presión del país que más influencia tiene sobre las autoridades birmanas: China -que, desgraciadamente, también ha visto como un desastre natural se ha cobrado muchas vidas humanas (12.000, por ahora). Me pregunto si la “desgracia compartida” hará reaccionar a las autoridades chinas frente a las birmanas.
No podemos esperar más la respuesta de organismos y países. Si no intervenimos inmediatamente, mañana será demasiado tarde.
La foto que publica este domingo el diario El País traduce, a las mil maravillas, la situación que vive el Partido Popular. De entrada, felicito al fotógrafo -Natxo Francés- y al responsable de haberla escogido para ilustrar la información de esa página.
El PP está lleno de globos. Hay globos ya pinchados -y por eso no aparecen en la fotografía- como Pizarro y dirigentes que se han cogido un verdadero “globo” como Costa, o el propio Acebes; hay globos en ascenso como González Pons -que en esta imagen parece levitar del subidón que acaba de proporcionarle Rajoy al mencionar su nombre-. También hay en el PP toda una saga de dirigentes taponados por unos globos grandes y azules que ya no nos permitirán descubrir su verdadera cara ¿quién es la mujer que está junto a Rajoy y las otras dos personas a su derecha?? Como ellas, muchos/as que pensaban haber sido llamados/as para acompañar al líder, quedarán en el camino… Luisa Fernanda Rudí -que dejó el Parlamento Europeo-, Juan Costa, que fue solicitado para coordinar el programa electoral y ya es candidato a una salida privada, etc.
Rajoy envía globos sonda para ir calibrando la magnitud del posible reventón del globo del próximo congreso de su partido. Por mucho que quiera disimularlo, Mariano Rajoy sabe que hay un ejército de “compañeros” y de “medios afines” preparados para liquidarle.
Los globos azules de la foto son, a su vez, una cortina de humo, el atrezzo de una falsa fiesta de la unidad: “llenad todo de globos que no se os note el mosqueo” -parece haber recomendado Arriola-.
Pero lo mejor, y por eso lo he dejado para el final, es el gesto de Rajoy, el único que aplaude o reza -no se sabe bien- mientras dirige su mirada y, seguramente su pensamiento, hacia los globos que se escapan, que parecen volar libremente enganchados en una suerte de Trinidad globera o global.
Os invito a imaginar qué está pensando Rajoy. Yo me atrevo a adelantarme. Piensa Rajoy: “ Globo, globito, globito, globo ¿qué he hecho yo para merecer esta suerte? Anda, llévame contigo, arriba, muy arriba. Quiero subir, libre del lastre de este Partido mío…” Y es que Mariano quiere aparecer libre de polvo y paja en el próximo Congreso del PP. A ver si cuela y nadie se acuerda de que él fue TAMBIÉN designado por Aznar y ha sido el responsable máximo de la estrategia y del fracaso electoral de su Partido en los últimos 4 años.
PD: no quisera, en esta descripción globalizada, olvidarme de la lideresa… Ella ha inflado tanto el globo -como esas niñas caprichosas que siempre quieren el globo más grande- que se le ha explotado. “Esperanza, le decía su nurse, no hinches tanto el globo, que se te va a romper”. Y, así ha sido. (Continuará…)
Esperanza Aguirre ha dicho: “Es esperanzadora la creación por parte del Gobierno central de un Ministerio de la Igualdad . La aparición de este departamento podría asemejarse a la creación de una Consejería de la Bondad o de la Abundancia”.
Una vez más, Esperanza Aguirre confunde los derechos con las virtudes y la Constitución con el Nuevo Testamento.
África es el gran reto político y humano para los próximos años. África está viva y palpitante.
Tenemos una gran responsabilidad sobre su futuro, pero hace falta un esfuerzo mayor para atender la situación de emergencia que vive y para impedir que nuestro desarrollo siga impidiendo el desarrollo de los países más pobres.
Parece mentira que ante la gravísima situación de deterioro y el caos absoluto que está viviendo la sanidad madrileña, lo único que se le ocurra a Esperanza Aguirre sea firmar un convenio con la Conferencia Episcopal para que los curas puedan decidir sobre los cuidados que reciben los pacientes.
No queremos que los curas decidan sobre nuestro sufrimiento. Ellos creen en los mártires y nosotros creemos en la Ciencia, en la libertad individual y en evitar, en la medida de lo posible, el sufrimiento de la gente.
Primero cambiaron los púlpitos por las calles, luego por las aulas y, ahora, por los hospitales madrileños… Pasito a pasito y siempre de la mano del PP.
Sabemos lo que quiere la Iglesia, pero nosotros no queremos mártires.
Cuando fluye la baba y el periodismo se acojona la tiniebla va cubriendo el espacio vacío; un territorio abandonado que ocupan pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados, con nombres y apellidos.
Son de ilustres burgos, ansones, losantos, pejotas, usias y alguna que otra schlichting, pero segregan ese líquido viscoso y corrompido por la comisura de sus parpados, acentuando el asco que desprende su mirada.
Tenemos que mirar sus caras, seguir con atención el recorrido; ver como avanza ese residuo pútrido que desciende por los pliegues hasta la boca, como carcome gota a gota su lengua relamida; como la inunda y luego la desborda, para proseguir su camino hasta la mano pegajosa que sostiene la pluma y derramar allí toda su miseria.
Cuando fluye toda esta baba compartida y el periodismo se acojona, estos mirones clandestinos, estos fetichistas de la mugre, se proclaman profetas con derecho de pernada, levantan púlpitos con barrocos tornavoces, apoyan sus falanges en el antepecho, despliegan su abyección más tenebrosa y corrompen el espacio compartido.
Cuando el periodismo se acojona delante de estos usurpadores del oficio, la cloaca extiende su dominio, se adueña de la plaza pública y construye allí su pasatiempo favorito: el juego delictivo del insulto, donde prevalece y se premia la discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, como pueden ser la orientación sexual, la fe o falta de ella, la ideología, la gestación, la edad, el nombre o el apellido.
Cuando el periodismo se acojona delante de estos mediocres, que confunden la baba con el intelecto, nuestra profesión pierde el futuro; los ciudadanos, su libertad, y la democracia, el sentido.
El periodismo tiene que hacer frente a la contaminación que desprenden estos exhibicionistas de la baba en la pluma, a la perversión que esconden bajo el necesario paraguas de la libertad de expresión.
Son previsibles. Se plantan delante de sus víctimas y abren con rapidez sus gabardinas, dejando ver su desnudez intelectual. Pero, son cobardes. Si les plantamos cara, mirando fijamente sus despojos orgánicos, señalando con el dedo su minusvalía y mostrando nuestro desprecio con una sonora carcajada, que al tiempo alerte al resto de la ciudadanía, salen corriendo a esconder sus complejos y sus colgajos… en el fango.
(A ellas, que sufren estos días el maltrato de quienes quieren robarnos el oficio: disculpas.)