Tendríamos 8 y 9 años cuando un verano, en Altea ,(aquellos veranos que duraban tres meses, tanto que, al final, apetecía ya volver a Madrid) mi hermana y yo escuchamos decir -alborozadas- a las chicas que trabajaban en casa que irían esa noche a una “sala de fiestas”. Nosotras no teníamos ni idea de qué [...]
